domingo, 25 de noviembre de 2018

REFLEXIONES EN TORNO A LA PEDERASTRIA EN LA IGLESIA



Carta abierta

Desde nuestro grupo de trabajo para el fomento de la resiliencia y procesos de desvictimización, queremos llevar a cabo una serie de reflexiones sobre la noticia aparecida en El País (08/11/18) en relación a las grabaciones al obispo de Salamanca y las declaraciones posteriores de Giménez Berrocal sobre la irrelevancia de los porcentajes de pederastia en la iglesia (El País 10/11/18)



Durante mucho tiempo, y vinculado a sus orígenes y a la necesidad del estudio de la figura del agresor en las diferentes disciplinas, no se mostró un interés especial por la circunstancia de las víctimas; pero, en la actualidad, prevalece la necesidad de comprensión y reparación sobre quienes han padecido o padecen esta situación. Es responsabilidad de todos evitar su mayor estigmatización. El juicio social que se construye sobre ellas no es más que el resultado de la falta de conocimiento sobre cómo maquinan las estrategias los agresores y sobre qué efecto causan sus acciones en las personas que las sufren. Esa ignorancia nos convierte, muchas veces, en tolerantes frente a situaciones cuya dimensión no acabamos de creer ni asimilar. La atención, escucha y amparo familiar, escolar y social deberían actuar como factores de protección y prevención frente a las situaciones de maltrato y abuso.  

Siempre que nos encontramos ante un proceso de victimización, hemos de hablar de una situación traumática que conduce a ello. Nadie debe poner en duda que un contexto de abuso sobre un niño lo es, independientemente de que este sea capaz de sentir en ese momento la realidad de las consecuencias a corto medio o largo plazo. Cuando este abuso, además, se lleva a cabo por un adulto que se ampara en su condición de representante de un estamento religioso o de cualquier institución educativa o deportiva, lo es doblemente: primero, por lo que el abuso en sí mismo supone para los límites del niño y para su integridad personal, psíquica y moral; y segundo, porque se perpetra desde una institución que debería velar justamente por proteger todos los valores antes mencionados. La responsabilidad, por tanto, recae sobre el adulto perpetrador, jamás sobre quien padeció el abuso.

Para la persona abusada no existen tiempos ni porcentajes. Existe una fractura del psiquismo cuando el trauma se produce y la necesidad de recomponerse y poder elaborar todo lo que implica vivir esa situación. Para cada afectado, ese tiempo de re-construcción es diferente, así como las necesidades y factores que ayudan a sanar la herida. Cuando el entorno no facilita opciones de cura, la dificultad es mayor. No todas las víctimas salen ilesas de sus heridas o reforzadas de las experiencias traumáticas. Además, para comprender mejor la difícil gestión del trauma, deberíamos sumarle las reacciones sociales que llevan a una victimización secundaria, que causan sentimientos de impotencia y soledad, agravando los síntomas y produciendo en la persona una sensación de indefensión aprendida, a modo respuesta. Muchas víctimas no denuncian o demoran su denuncia, por este motivo. Tenemos que  ser conscientes, por tanto, de cómo usamos el lenguaje y de qué mensaje social estamos dando al referirnos a estas personas y sus circunstancias.

Desde la inteligencia interpersonal tenemos el deber, la obligación y el compromiso de evitar, al máximo, esta fractura profunda de la víctima, que afecta no solo a la persona, sino también a su entorno. Nada de esto nos resulta indiferente.

Al tratar un tema tan delicado, poner el énfasis en el porcentaje de abusos acaecidos, implica deshumanizar a las víctimas. Cambiar personas por tantos por ciento no favorece la reparación, ni abre la posibilidad de buscar en la justicia restaurativa un camino. Lo mismo sucede cuando en el pensamiento de algunos representantes eclesiásticos prevalece aún la necesidad de requerir de la víctima la responsabilidad de una denuncia temprana o la insinuación velada de un silencio cómplice, moviendo el peso de la responsabilidad hacía un lugar equivocado.

Por todo lo anteriormente expuesto, mantenemos una postura firme, serena y solidaria de apoyo a las víctimas y de condena frente a los abusos. Apelamos a que se favorezcan actitudes de apertura y comunicación que nos permitan orientarnos hacia posturas más restaurativas, donde las personas afectadas tengan voz y sean escuchadas, y de las cuales se deriven mensajes inequívocos, contundentes e inexcusables, a favor de su sanación. 

Firmado por: Marta Carné; Albert Clemente; Susana Cuñado; Francisco Díaz; Montse Fornós; Montse Hidalgo; Miquel Monroig; Alicia Monterrubio; Mar Parramón; Eva María Peláez.

Noviembre 2018

ENGLISH VERSION
Open letter

For a long time, tied to its origins and the need of studying the figure of the aggressor in different disciplines, no special interest was shown to the victims’ circumstances. At present, though, what prevails is the need for understanding and addressing the harm caused to those who have suffered or suffer from such predicament. It is everyone's responsibility to avoid further stigmatization. The social judgment that is built on them is only the result of ignorance about how aggressors elaborate their strategies and what effect their actions cause on the people who suffer them. That ignorance makes us, many times, tolerant of situations the dimension of which we can hardly believe or assimilate. The ability to listen and the attention due to them, as well as the support of family, school and social milieu, should act as protection and preventing factors against situations of mistreatment and abuse.

Whenever we are faced with a process of victimization, we have to talk about what traumatic situation led to it. No one should call into doubt that a context of abuse to a child exists by itself regardless of whether or not the child is capable of feeling at that moment the reality of the consequences this will have in the short, medium or long term. Besides, when such an abuse is carried out by an adult finding protection in its capacity of representative of the Church, or any other educational or sporting institution, the abuse is twice as grievous. First, because of what the abuse itself entails for what the child can bear in its personal, psychological and moral integrity. Secondly, because it is precisely perpetrated by an institution that should take particular care in protecting all of the aforementioned values. The responsibility, therefore, rests with the adult perpetrator; never on the one who suffered it.

For the abused person neither time nor any percentage matters. There is a fracture of the psyche when the trauma occurs; and the need to put oneself back together and be able to elaborate all that is involved in living through that situation. For each of the affected, that time of reconstruction is different, as well as the needs and factors enabling the wound to heal. When the closer social or family setting does not provide healing options, the difficulty becomes greater. Not all victims come out unharmed from their wounds nor reinforced from traumatic experiences. In addition, to better understand the difficult management of trauma, we should add to it the social reaction that leads to a second victimization process, causing in turn feelings of helplessness and loneliness; thus aggravating the symptoms and creating as a response a feeling of learned defenselessness. Many victims do not report the abuse or delay exposing it for this reason. We therefore ought to beware how we use language and what social message is put forward when referring to these people and their circumstances.
From the standpoint of interpersonal intelligence we have the duty, obligation and commitment to make the most in avoiding the deep fracture of the victim; something which does not only affect the person itself, but also its close milieu. We are not indifferent to any of this.

Reading both articles, we believe that speaking of percentages implies dehumanizing those who have suffered abuse; equalling people to a percentage is taking a ‘fixist’ stance that does not favor a person’s reparation nor the possibility of searching for a path in restorative justice. This same happens when the thought of some church representatives is to demand responsibility from the victim in reporting abuse at an early stage, or the veiled insinuation of complicit silence, thus shifting the burden of responsibility to a mistaken place.

For all this, we uphold a firm, serene and solidary stand in support of victims and against all abuse. We appeal for attitudes of openness and unhindered communication to be favoured so that it may enable us to veer ourselves towards more restorative positions. In so doing, affected people may have a voice and be heard, so that from such attitudes may derive unequivocal, uncompromising and inexcusable messages favouring their healing.

Traducción: Eugenio Civera
Revisión: Ivo Bargalló





domingo, 23 de septiembre de 2018

La Construcción de sentido: Trauma relacional y Resiliencia.






Muchos autores creen que la base del sufrimiento que observan en los adultos, está en la infancia. Y hacen hincapié en la importancia del vínculo en la relación del niño con los adultos. René A. Spitz (1960) nos habla de la importancia de la comunicación para cambiar pautas de conducta en los "niños desposeídos". Sus estudios, hechos en los hospicios de la época, son la base de muchos otros que se realizarían posteriormente. Freud estaba convencido de que el origen del trauma se remontaba años atrás, en el histórico de la persona. Pero a la vez, como nos recuerda Boris Cyrulnik (2004), también creía en la posibilidad de reparación al hacer mención a la cicatrización reactiva. 

Que las heridas en la infancia dejan huella, es un hecho que se puede constatar en muchos espacios de trabajo terapéutico: lo que conocemos como trauma relacional. Este trauma inicial, siempre está relacionado a las figuras de apego. La disrupción de los vínculos de apego conduce a un desequilibrio homeostático en el niño cuya reparación esta sujeta a la calidad de relación que mantiene el adulto con él. 

A medida que las personas van desgranando su historia, surgen esas anécdotas, hechos, y situaciones que han contribuido a generar la(s) herida(s) en la infancia, que el paciente narra y con ello re-construye su historia. Son muchos los interrogantes que se abren ante nuestros ojos cada vez que alguien empieza a explicar(se) su relato. Construir desde el pasado pide, entre otras cosas, la necesidad de preguntarnos: ¿Por qué? con la esperanza de abrir más interrogantes. 

Muchas veces el paso del tiempo y la distancia hacen que podamos dar a esas preguntas un nuevo sentido, volver al origen, abrir las dudas, seguir preguntándose, sentir quien o quienes, incluso qué situación nos significó en el momento de sufrimiento, cuando creíamos que el mundo que nos rodeaba estaba ciego ante él. Hace tiempo me comentaba una persona: "Cuando yo era pequeña, los adultos que me rodeaban debían de ser todos una réplica de los tres monos chinos: no ver, no oír, no hablar." Excepto alguien que escuchó, y fue capaz de estar. "Mi vida cambió en ese momento, ya no me importaba el desprecio de mi madre, había otra 'madre' a la que podía querer, me decía que yo podía, que era lista, que era buena. Me libró de mi destino de mala hija." 

A veces es un gesto, una mirada, un acto de comprensión o de expresión de afecto, el que da otro sentido a la realidad que rodea al niño. Otorga un lugar diferente: potencialmente otra posibilidad de ser. Lo simbólico como poder y principio organizador que genera la posibilidad de volver a tejer el espacio maltrecho, para construir otro sentido de ser, una nueva identidad. "Ser y pertenecer" son herramientas poderosas para poder crecer y cambiar. Favorecen la resiliencia. Ayudan a formar la identidad.

Cyrulnik, Boris, Del gesto a la palabra, Barcelona, Gedisa, 2004


Spitz, René A. No y Si. Sobre la genesis de la comunicación humana. Buenos Aires. Horme. 1960

domingo, 21 de enero de 2018

D. W. WINNICOTT






"Vivir creativamente significa no ser aniquilado por la sumisión o la reacción a lo que nos llega del mundo: significa ver todas las cosas de un modo nuevo todo el tiempo"
D. W. Winnicott.

domingo, 10 de diciembre de 2017

ALBERT CAMUS TAMBIÉN HABLÓ DE RESILIENCIA



En su obra El Verano (1953), Albert Camus nos muestra, a través de la belleza que despliega la fuerza desde la fragilidad, esa potencia que vence obstáculos, que llama a la vida, a pesar de las circunstancias adversas.
La obra está integrada por varias composiciones y artículos entre los años 1941 y 1953. No detallaremos el contenido de los mismos, solo señalaremos la importancia del momento histórico en que esta obra se lleva a cabo: una etapa convulsa para el mundo, en muchos sentidos. Pero, ¿cuantas batallas debemos librar los humanos, también desde nuestro interior?
El autor nos convoca a empujar de vuelta lo mejor que tenemos, frente a la dureza que puede suponer a veces el envite exterior.



domingo, 3 de diciembre de 2017

TRABAJAR CON VICTIMAS EN PSICOTERAPIA


Vivir un acontecimiento traumático es una de las situaciones más duras a las que puede enfrentarse una persona. El suceso traumático implica, en determinada ocasiones, iniciar un proceso de victimización. A pesar de ello, esta experiencia supone también una oportunidad para construir nuevos sistemas de valores y reestructurar la forma de percibir el entorno. Esto nos inclina a pensar que un porcentaje importante de personas que han sufrido una afectación traumática, pueden dotar a su vida de un nuevo significado. Trabajar en atención a las víctimas es trabajar con los efectos del trauma, y comporta interrogarse, frecuentemente, tanto por la vulnerabilidad como por la capacidad de resistencia del ser humano.

Todo trauma implica fractura, "los sucesos traumáticos destrozan los sistemas de protección normales que dan a las personas una sensación de control, de conexión y de significado" (Herman, 2004; p. 63).  El estrés es una respuesta adaptativa a la situación que lo provoca; pero la excepcionalidad de los hechos traumáticos está vinculada a lo que comportan: un cambio en el orden normal de la vida de quien los padece que, con frecuencia, presupone iniciar un proceso de victimización. A pesar de los cambios operados sobre la consideración e imagen de las víctimas, gracias a las investigaciones y avances  de la victimología y otras disciplinas, el estudio del trauma psicológico debe estar constantemente en lucha con la tendencia a desacreditar a la víctima o a hacerla invisible (Herman, 2004). Por ello es frecuente que debamos preguntarnos por cómo la víctima de un hecho traumático construye su identidad en torno a su propia victimidad (Correa y Fernández 2016). El trauma se  torna en  el nuevo organizador de esa identidad.
La narración de los hechos es una vía para poder ordenar y comprender, por eso consideramos básico que estas personas puedan tejer sus historias, explicárselas a sí mismas y a los demás. Las verbalizaciones pueden ser motor de cambio, como nos señala el modelo de Edith Grotberg (1995) sobre resiliencia. La víctima debe poder tener un proceder dinámico para conseguir sobrevivir, primero, e iniciar el camino a la recuperación, después. Ese proceder se consigue no solo por atributos intrínsecos de fortaleza y lucha, sino a través de la dimensión psicosocial (Fornós, 2017)
Para comprender mejor la difícil gestión del trauma, a la supuesta vulnerabilidad debemos sumarle las reacciones sociales secundariamente victimizadoras (Herrera, 2009); la cual puede llevar, en muchos casos,  a causar sentimientos de impotencia y soledad en quienes la padecen. Estas circunstancias tiene como consecuencia inducir a las víctimas a la indefensión aprendida como respuesta psicoemocional frente al estrés.

Desde nuestra experiencia profesional en la práctica clínica y psicoterapéutica, hemos visto la dificultad de muchas personas agredidas para protegerse de la agresión. Pero también hemos comprendido que las personas tienen capacidades y recursos para sobreponerse a situaciones terribles. Quizás deberíamos empezar a considerar a la víctima desde otra perspectiva, y contribuir con nuestras investigaciones a que no reciban un mensaje que dificulte su propia capacidad de superación post-traumática. Si los profesionales de la atención a las víctimas tenemos que hacer algo, ha de ser en pos de ayudar a las personas que han sufrido alguna situación traumática, para que recuperen la confianza en sus recursos.
La psicoterapia debe ser de ayuda en el proceso de desvictimización.
Este consiste en lograr que una víctima vuelva a recuperar el control sobre su propia vida y se sienta capaz de reconstruir y tejer su propio destino, lejos de todas las creencias negativas que se dan a lo largo del proceso de victimización.
La psicoterapia debe contribuir siempre a fomentar aspectos reparadores en las víctimas. El fomento de la resiliencia se plantea como una opción  válida para crecer desde la adversidad.
La resiliencia posibilita actuar sobre aspectos productores de vulnerabilidad.
Más que una suma de factores de protección sería su combinación la que desencadena el proceso resiliente.
Acompañar a las víctimas en su proceso de recuperación implica contribuir a esa posibilidad de fomentar una actitud resiliente.

¿CUANDO PUEDE CRONIFICARSE ESTA SITUACION?
Mientras coexistan algunos de estos factores:

1. Falta de comprensión por parte de la persona afectada de la naturaleza de su problema.
2. Aceptación del rol de víctima.
3. Victimización secundaria.
4. Desconfianza de la posibilidad de compartirlo con otros y buscar apoyo en ellos.
5. Indefensión para afrontar y detener la situación.
6. Complicidad con otros actores sociales que niegan la existencia del problema.
7. La ignorancia social (del entorno) sobre las consecuencias de la exposición a un trauma

Bibliografia:
Correa, M.; Fernández, B. (2016)  La construcción del mito de la víctima aceptable. The construction of the acceptable victim mythos. Revista de Victimología 4, 31-49 Barcelona: Huygens Editorial.
Herman, J (2004) Trauma y recuperación. Cómo superar las consecuencias de la violencia. Madrid: Espasa-Calpe
Fornós, M. (2017) Atención a la víctima y fomento de la resiliencia a través del trabajo en grupo. Tesina Máster Criminología. Universidad Internacional de Valencia.  

© Montserrat Fornós (Barcelona, 2017)

lunes, 13 de marzo de 2017

Luigi Cancrini: Los niños el trauma, lo humano. Un enfoque sistémico del efecto del trauma en la infancia



[...] lo real es una herida de luz que nos duele,
quisiéramos ser ciegos, ignorarla. Gabriel Celaya
en Marea del silencio

Las aportaciones de este psiquiatra y psicoterapéuta, de enfoque sistémico y psiconalítico, referente europeo en su área, respecto del trauma y sus efectos, nos han parecido muy interesantes y hemos decidido compartirlas en este espacio de divulgación y fomento del buen trato y la resiliencia. Para este científico, el hombre se convierte en un depredador para los otros, cuando es víctima de abusos, carencias y malos tratos en la niñez. 

Como inicio: recomendamos la lectura de esta entrevista realizada por La Vanguardía (01/03/2017)

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170301/42394984516/yo-veo-al-nino-que-llora-en-cada-paciente.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

lunes, 2 de enero de 2017

ENTREVISTA A RAFAELA SANTOS





Compartimos con vosotros esta entrevista a Rafaela Santos, llevada a cabo en el programa de TVE Para Todos. 
La Dra. Rafaela Santos, es médico psiquiatra, autora del libro: Levantarse y luchar (Editorial Conecta, 2013), y presidenta de la Sociedad Española de Estrés Post Traumático y del Instituto Español de la Resiliencia. 

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-toods-2-entrevista-rafaela-santos-resiliencia/2298007/

                      

domingo, 28 de agosto de 2016

IDENTIFICAR Y FOMENTAR LA RESILIENCIA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES


Compartimos este manual, editado en 1998, y elaborado por: Dra. Mabel Munist;
Lic. Hilda Santos; Dra. María Angélica Kotliarenco; Dr. Elbio Néstor Suárez; Ojeda Lic. Francisca Infante; Dra. Edith Grotberg- 

miércoles, 24 de agosto de 2016

LA IMPORTANCIA DEL PAPEL DE LOS PADRES EN LA GESTIÓN DE SITUACIONES TRAUMATICAS


Ayudando a niños y adolescentes a superar la violencia y los desastres: qué pueden hacer los padres


Compartimos este documento,  en el blog, por su sencillez y claridad de ideas, y porque consideramos que su planteamiento otorga a los padres un papel protagonista frente a la angustia y el dolor que causa el trauma en los niños y jóvenes. Estamos muy habituados a pensar en el rol de los profesionales, figuras como maestros, psicólogos, educadores, y en su labor como tutores de resiliencia, o piezas clave importantes para ayudar a reparar el daño, pero pocas veces se le otorga esta función a los padres, cuando -en realidad- su papel es imprescindible. Y ha sido este aspecto el que nos ha llevado a compartirlo. Afrontar lo que implica una situación traumática, nunca es sencillo. Moviliza muchos sentimientos, los cuales son muy difíciles de gestionar e incluso de explicar, requieren de la ayuda y el acompañamiento de un adulto cercano para que puedan ser comprendidos y elaborados. ¿Que mejor que los padres para este cometido? 

  Editores:    Instituto Nacional de la Salud Mental NIMH
  Publicado el 23 jul. 2014 por Karemi Rodríguez Batista [actualizado el 5 ago. 2016]


domingo, 31 de julio de 2016

LAS FUNCIONES DEL APEGO


En este espacio, en el que trabajamos para promocionar el buen trato y hablamos sobre su trascendencia  en todas las etapas de la vida, no podemos mas que hacer una referencia a la importancia del apego para el buen desarrollo del niño. La teoría del apego fue presentada por Johm Bowlby, y permitió un conocimiento mas profundo de los vínculos madre-hijo. Gracias a os Deborah Castro os ofreceros este vídeo.  

viernes, 27 de noviembre de 2015

EL PAPEL DEL OXIMORON EN EL PROCESO DE RESILIENCIA


Oxímoron (Del gr. óxúμwron) m. ret. Combinación en una misma
estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto,

que originan un nuevo sentido; por ejemplo, un silencio atronador.
Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.


Resiliencia implica una puerta a la expectativa de poder salir lo menos dañado posible para toda persona que ha vivido una situación traumática, pero... ¿cuándo comienza el proceso resiliente?

Para la mayoría de autores, el trauma supone el motor de dicho proceso, aunque en realidad solo es el inicio de un largo recorrido, ya que únicamente le daremos sentido -como tal- al final del mismo. En este tránsito por el dolor, el trauma se irá trasformado en adversidad y herida, en adversidad y expectativa, en reto, en motivación; será el dolor que abrirá la posibilidad de poder crecer a partir de él, de poner en juego toda la parte sana de nuestro mundo interior para poder construir desde el desastre. Es en la escisión del sujeto herido por el trauma donde se da el oxímoron. El placer de construir, la aceptación del reto, la expectativa de haber sido capaz, de haber podido crecer desde la adversidad y haberla convertido en aliada y no en enemiga, ahí reside el oxímoron. Y es partir de esta contradicción, que se inicia todo un camino para la restauración y sanación. El dolor que se convierte en motor y que da significado a todo el debate interno que se inicia.  Cyrulnik confirma que “… el oxímoron es la expresión de cómo un sufrimiento se transforma en obra de arte.” (La Maravilla del Dolor, 2001)

viernes, 3 de julio de 2015

RESILIENCIA - PSICOLOGIA POSITIVA





LA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA DESDE LA PSICOLOGÍA POSITIVA: RESILIENCIA Y CRECIMIENTO POSTRAUMÁTICO
Beatriz Vera Poseck*, Begoña Carbelo Baquero** y María Luisa Vecina Jiménez***

http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1283

viernes, 15 de mayo de 2015

CUENTOS PARA HABLAR DE LAS EMOCIONES

Una de las páginas mas visitadas de nuestro blog es la de "resiliencia explicada en un cuento" (Marina Cabrera); los cuentos - esas narraciones breves de hechos imaginarios - de "género poco encasillable", como decía Cortazar, forman parte de nuestro imaginario cultural. Los cuentos sirven muchas veces para transmitir enseñanzas y el sentido de la vida. Otras para entretener de un modo lúdico, o para expresar, emociones y sentimientos. Y de este tema va este cuento para niños: "EL MONSTRUO DE COLORES" de Anna Llenas, que compartimos hoy.


 

domingo, 22 de marzo de 2015

ERRORES CONCEPTUALES SOBRE EL MALTRATO





Cuando se respeta profundamente a alguien se rehúsa forzar su alma sin su consentimiento.
Simone de Beauvoir ("La invitada")


MALTRATO:
          - Acción y efecto de maltratar
          - Trato vejatorio que ocasiona daño o perjuicio.
MALTRATAR:
            - Tratar mal a alguien de palabra u obra. 
            - Menoscabar, echar a perder.

La acción de maltratar implica abuso de poder.

Errores conceptuales sobre el maltrato:

1) Sin agresión física no hay maltrato.
La realidad nos dice que el maltrato psíquico, el maltrato por negligencia y abandono, y el maltrato por abuso emocional son las formas más habituales, especialmente en la infancia. El rechazo, la privación de afecto y seguridad, ignorar, aislar, formarían parte de este tipo de maltrato. La agresión física es solo una forma del mismo.
Subtipos de maltrato: físico; por negligencia; psicológico; abandono; abuso emocional; abuso sexual; maltrato prenatal; maltrato institucional. 

2) La dificultad para entender el maltrato como un continuum.
En la agresión, el uso de la violencia es puntual. En el maltrato los hechos se dan a través del tiempo y no solo en un momento determinado; encontramos una pauta con una intensidad, duración e intención. Es una forma de violencia, donde se acaba estableciendo una relación de dependencia entre víctima y agresor/a. (Olga Castanyer, en La víctima no es culpable, 2009)

3) Culpabilizar a la víctima. El juicio social que a veces se establece sobre las víctimas no es más que el resultado de la ignorancia de cómo establecen las estrategias los agresores/as y de los efectos de dicha estrategia sobre quienes la padecen. Desafortunadamente, toda esa suspicacia vertida sobre la víctima no únicamente la coloca en situación de mayor vulnerabilidad y abandono sino que, además aliena de forma perversa con el agresor a quien la práctica. La ignorancia no nos libera de responsabilidad. 



maltrato

  • daño, golpe, castigo
    • Antónimos: mimo
  • ofensa, agravio, vejación
    • Antónimos: alabanza

Diccionario de sinónimos y antónimos © 2005 Espasa-Calpe:

maltratar

  • deteriorar, estropear, ajar, malograr, golpear, moler, pegar, zurrar
    • Antónimos: cuidar, mimar
  • ofender, injuriar, vejar, zaherir
    • Antónimos: alabar, agasajar
Fuente: WordReference.com







jueves, 19 de marzo de 2015

TOSHIRO KANAMORI - PENSANDO EN LOS DEMAS - CHILDREN FULL OF LIFE





Este documental, emitido por el canal 33, y subtitulado en castellano (english version at the end of the page) nos muestra la experiencia docente de Toshiro Kanamori en la escuela pública infantil Minami Kodatsuno de Kanazawa, en Japón. Es un ejemplo de convivencia y enseñanza, donde los sentimientos se expresan sin temor. La empatia, el manejo de las relaciones problematicas, o la aceptación de las perdidas forman parte de el método de Toshiro kanamori.
El documental ha sido premiado en Diversas ocasiones.


https://www.youtube.com/watch?v=Wj2c5O4jom4&feature=player_embedded

Pensando en los demás. Duración: 49:39 min Produccion: Japan Broadcasting Corporation.

sábado, 7 de febrero de 2015

HOMENAJE A FERNANDO SABINO



Creo que muchas de las personas que trabajamos en Resiliencia, hemos leído y resonado o consonado, alguna vez, con el siguiente poema:

De todo quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba
siempre comenzando,
la certeza de que
había que seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.
Hacer de la interrupción un camino nuevo
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda...un encuentro.


Este poema, atribuido equivocadamente a Fernando Pesoa,  es -en realidad-  autoría del escritor brasileño Fernando Sabino.
Sabino, entre otras actividades, fue un escritor de crónicas que intentó recuperar la inocencia, el volver a ver la vida con la mirada de quien acaba de llegar, como nos deja reflejado en "Uma vez escoteiro":

"Levei seis anos de minha infância com um lenço enrolado no pescoço, flor-de-lis na lapela e pureza no coração, para descobrir que não passava de um candidato à solidão. Alguma coisa ficou, é verdade: a certeza de que posso a qualquer momento arrumar a minha mochila, encher de água o meu cantil e partir. Afinal de contas aprendi mesmo a seguir uma trilha, a estar sempre alerta, a ser sozinho, fui escoteiro — e uma vez escoteiro, sempre escoteiro".

"Me tomó seis años de mi infancia con una bufanda alrededor del cuello , la flor de lis en la solapa y la pureza de corazón, para averiguar lo que era sólo un candidato para la soledad  Algo era, es verdad: la certeza de que podía en cualquier momento empacar mi maleta, llenar de agua de mi cantimplora y partir. Después de todo, aprendió incluso a seguir un rastro , siempre estar alerta, estar solo, yo era un Boy Scout -. y una vez scout, siempre
scout ".

Crítico, luchador, fundó la editorial Sabiá, desde donde se publicaban obras, en la clandestinidad, en época de dictadura.
Dejó escrito para su epitafio: "Nací hombre y muero niño".


viernes, 6 de febrero de 2015

SOBRE LA RELACIÓN TEMPRANA DE APEGO Y SU FUNCIÓN PARA EL FOMENTO DE LA RESILIENCIA






"Es una suerte, para su supervivencia, que los bebés  están hechos por la naturaleza - de tal modo- que seducen y esclavizan a sus madres" John Bowlby

La relación primera que se establece y nos permite aprender a regular nuestro sistema emocional es la vinculación afectiva o apego (attachment), concepto definido por Bowlby (1958) en su Teoría del Apego, donde explica en profundidad esta necesidad humana. 
Este vínculo permite la búsqueda de protección, cuidado, seguridad y bienestar dentro de la relación (Ainswoth, 1989), clave en los primeros años de vida para el desarrollo tanto psicoafectivo como biológico del bebé. Así lo suscriben las investigaciones sobre plasticidad cerebral (Wylie y Simon, 2004). 

Igual que en muchas otras situaciones de las relaciones humanas, este proceso se puede ver afectado o influenciado por las condiciones ambientales, especialmente cuando afectan al intercambio entre el niño y la figura de apego. La conclusión que se evidencia de las investigaciones sobre el efecto de las relaciones de apego en el desarrollo mental, muestra que, por ejemplo, el estrés y el trauma perjudican el desarrollo óptimo, mientras que el apego seguro lo favorece (Schore, 2001).

Con esta introducción, pasamos a invitar a nuestros visitantes a que lean y reflexionen sobre este artículo de María Angelica Kotliarenco e Irma Cáceres que titulan RESILIENCIA Y APEGO. 

http://www.academia.edu/1492128/RESILIENCIA_Y_APEGO