sábado, 23 de mayo de 2009

Resiliencia y Grupo de crecimiento


Violencia organizada: son formas de violencia sistémica, producidas por un grupo que violenta a otro desde un sistema de creencias que legitiman la violencia y que, en la mayoría de los casos la hace aceptable a partir de prejuicios raciales, étnicos, religiosos, ideológicos y sexistas.
Ciclo de la violencia: “violencia que engendra mas violencia”. (Masson, 1992; Corsi, 1995; Bentovim, 2000)
Violencia de genero: vista como violencia dentro del ciclo de violencia, y de la necesidad de educar para crecer en la salud. Dra. Mirentxu Corcoy (La política criminal ante los cambios sociales, conferencia plenaria 2as Jornadas de Psicología Jurídica en Catalunya (2004)

“Para favorecer la violencia colectiva,
hay que reforzar su inconsciencia.
Y, al contrario, para desalentar esa violencia, hay
que mostrarla a plena luz,
hay que desenmascararla.”
René Girard

“El sol sale para todos...pero no siempre la sombra esta al alcance de todos. ¿en la violencia que nos rodea, tanto social, familiar, étnica, religiosa, política, etc. cuál ha sido la falla de una generación que la posibilito y generó?¿ que alternativas proponemos o construimos ? La respuesta es variable. Pero aunque seamos pocos o muchos conformemos, como diría el gran uruguayo Benedetti: "bolsones de resistencia a la intolerancia y al desapego". Que no todo lo nuevo es bueno ni lo viejo malo o viceversa. Pero no reniego del amor, la libertad, la igualdad y la solidaridad. No soy el único. Ni el último. Que es necesario recordarlo, hablarlo y sigamos construyendo; ese "que será después " también me hizo recordar cosas. En fin, será lo que nosotros querramos y hagamos.”
Lic. Jorge Rinaldi

“Quería diferenciar la violencia de la agresividad (o impulsividad)
Violencia es una agresividad que hace falta que no sea. Veras que hay
distintos modos y formas de agresividad, muy toleradas culturalmente y
casi diría, necesarias. Desde el ad-gredire hasta el mordisco conque
destruyes un alimento para prepararlo a su digestión (..)”Violencia es precisamente una agresividad normatizada, creada por una ley que dice, por ejemplo: -"No mataras"
Es en ese sentido que digo que es la ley la que hace la violencia. Y en la
ley a de leerse el pacto, el consenso, el acuerdo que preexiste al individuo.
Este, ya en la infancia habrá de decidir si incorpora los mandamientos (y
en que forma) o los rechaza.”
Oscar Fiorio


RESILIENCIA
Rutter, M. (1993): “La resiliencia es un fenómeno que manifiestan sujetos jóvenes que evolucionan favorablemente, aunque hayan experimentado una forma de estrés que se estima que implica un grave riesgo de consecuencias desfavorables”
Vanistendael, S. (2000): “ La resiliencia es la capacidad de tener éxito de modo aceptable para la sociedad, a pesar de un estrés o de una adversidad que implican normalmente un grave riesgo de resultados negativos” (Metafora de la construcción de la casita: autoestima, competencia, actitudes, humor)
Cyrulnik (2003)[1]: “La resiliencia es la capacidad de una persona o de un grupo para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves”

La resiliencia es una capacidad que emerge de las interacciones sociales. Esta capacidad es, sobre todo, el resultado de nutrientes afectivos, cognitivos, relacionales y éticos que los niños y niñas reciben de su entorno.

Periodos del grupo:

Red de trabajo: el grupo como un todo que responde a las demandas y ansiedades de la situación psicoterapéutica.
Tratamos el “aquí y ahora”
Comunicación verbal
Libre discusión flotante
Todas las comunicaciones y relaciones son vistas como parte de un campo total, que tiene en cuanta todo lo que sucede y ha sucedido. Perspectiva holistica e integradora.

PRIMER AÑO: Pretarea: enfrentar las ansiedades que todo nuevo aprendizaje despierta (no entiendo de qué se trata, ¿qué se espera de mí?, me siento interpretado/a, etc.) y nos dirigimos hacia la tarea, que queremos presentar en este primer escrito.
Iniciamos el trabajo de red, que nos ha de conducir hacia la construcción de una matriz grupal (se forma una red inconsciente espontánea y continuada de relaciones afectivas entre los participantes, semejante a un escenario común en el que participan con sus recursos y problemáticas específicos). La constelación formada por los miembros durante el proceso.
El primer año fue muy difícil tratar el tema del cambio de actitud respecto de ser “víctima”. Hablamos del dolor, de las diferentes situaciones vividas, del momento personal de cada uno de los integrantes. Y de los recursos para poder “salir adelante” en las situaciones vividas. Se va madurando el sentimiento: “salir adelante a pesar de...” Aún no hablamos de resiliencia como tal, solo la esbozamos. El grupo se distrae de la tarea, habla “del tiempo”, de política... hay que reconducir. Surgen dudas, miedos, inseguridades... “Yo no estoy como los demás”, “No sé por qué estoy aquí”...
Hubo enfrentamientos entre algunas personas, y a raíz de ellos, pudimos observar nuestros miedos y nuestra violencia, como respuesta actuada de esos miedos internos. Empezamos a enfrentar los elementos destructivos y autodestructivos. Se abrió una puerta muy importante para el crecimiento del grupo.

SEGUNDO AÑO: La tarea empieza a tomar cuerpo. Se habla del grupo desde el sentimiento de pertenencia, visto como el grado de identidad de cada miembro del grupo con la tarea. Surgen sentimientos cooperativos respecto de la tarea. Abordamos las ansiedades que despierta el cambio, el avanzar, el abandonar la posición de víctima por la de superviviente. Su aceptación. Hablamos de resiliencia. De las personas que nos han investido en algún momento, que nos han dado ese lugar necesario para continuar, de nuestros recursos, de nuestros limites. Resiliencia: Como resultado de la interacción entre el individuo y sus semejantes. Trabajamos simbólica y emocionalmente lo que va surgiendo. Los elementos auodestructivos dejan de ser actuados en el grupo, y podemos hablar del malestar, de la rabia, del odio, de los “personajes malditos”, de la frustración, de la impotencia. Qué cargas se nos delegaron a veces, y cómo las “resolvimos” (“Tenía que ir a buscar a mi padre al bar, cuando estaba bebido. Mi madre no podía. Y me enviaban a mi”. “Mis padres decían que la abuela cuidaba de mi, pero en realidad yo era quien cuidaba de ella, quien aguantaba sus historias de terror, quien dormía en la habitación con ella, quién soportaba sus depresiones, quien tenía que pararla, llorando, cuando me decía que se iba a matar”; “Mi madre me dijo que si no fuera por mi, ya se abría suicidado. Yo tenía diez años”; “Mi padre me agarraba del brazo, y me llevaba hasta la puerta, entonces decía que me iba a abandonar en un orfelinato. De esa época recuerdo cuando me enfadaba, que me daba golpes de cabeza contra las paredes” “Recuerdo perfectamente haber salido detrás de mi padre cuando, escopeta en mano, nos amenazaba con que no podía más y se iba a matar.” “Mis padres eran disminuidos sensoriales, y un familiar cercano nos sacó de la casa paterna para atendernos, con el pretexto de que ellos no podían. Aquello era un lío tremendo. Con el tiempo entendía lo que había sufrido mi madre con esta situación.” )

TERCER AÑO: Podemos hablar de la esfera activa del buen trato. Nos lo permite nuestra condición de supervivientes. Quienes somos, qué o quién nos dio lugar, cómo nos abrimos caminos... Sabemos que el buen trato nos lleva a entender la necesidad de vínculos, fuente de amor y seguridad; de un espacio afectivos de aceptación; de ser importante para otro, sobre todo en la infancia. La necesidad de estimulación, de desarrollo y crecimiento. De trabajar la creatividad y el humor.

SITUACIONES DE ESTRÉS POST TRAUMATICO: FACTORES DE PROTECCION (Dr. J.M Arcega)
- Aceptar la incertidumbre
- Verse como superviviente
- Locus de control interno
- Dar algún sentido o significado a lo sucedido
- Personalidad resistente; S. Kobassa: Su trabajo destaca por la introducción del término "resistencia." La resistencia consiste en tres parámetros principales. Éstos son: compromiso, control, y desafío.

[1] Etólogo, psicoanalista y neuropsiquiatra francés, explica: “Las presiones del medio interno intervienen en las modulaciones del sistema nervioso, lo que explica como puede influir un proceso neurológico en un estado motivacional. La filtración de esas informaciones, el modelado del sistema nervioso, los procesos de memoria y las reparaciones o compensaciones posibles tras una lesión explican el fundamento neurológico de la resiliencia, punto de partida de un proceso en que lo innato se difumina rápidamente para dar paso a otros determinantes, afectivos, psicológicos y socioculturales, que intevendrán muy pronto en el curso del desarrollo”
Montserrat Fornós
Psicologa- Psicoterapeuta


domingo, 20 de abril de 2008

Itinerario: Las espirales del movimiento

Siento los pies en el suelo
A veces abiertos, a veces cerrados
Siento el suelo debajo de los pies
A veces frío, a veces lejano,
Mis pies y el suelo tienen un viejo diálogo
Que a veces se repite
Que a veces se renueva.


Con Susy en su estudio de Buenos Aires

"El cuerpo es un lugar donde se expresa la conducta; y aún más, es el lugar donde todas las conductas son posibles."
Susana Kesselman

Tuve la suerte de conocer a Susana Kesselman, y de participar , en Buenos Aires, en alguno de sus talleres sobre eutonía. Me enseñó a pensar desde el cuerpo, a participar en ese viaje por las vivencias corporales que tan bien expresa en su libro: "El pensamiento corporal" (Ed. Paidós). Os lo recomiendo. Es un viaje del reencuentro desde el cuerpo, sus expresiones, las espirales del movimiento, sus vivencias, y su representación.

http://www.hernankesselman.com.ar/

Y pensando desde el cuerpo... María Cosmes nos invitó a participar en un proyecto "Col·lecció entomològica (Colección entomológica)", sobre el mito del misterio de lo femenino. Fuimos con ánimo de disfrutar de la experiencia, y las expectativas se cumplieron. En un vestidor improvisado, íbamos eligiendo la ropa con la que después realizaríamos una danza mágica, sensual, llena de energía, y a través de la cuál exploramos el cuerpo desde el ritmo y la música, jugando con él. Esperamos que María nos indique cuándo se realizará la exposición fotográfica para poder invitaros.


















Dones Papallona, en el estudio de María Cosmes
Además podeis ver la entrevista a Maria Cosmes por TV Cultural en:

domingo, 13 de abril de 2008

Tu amor es malo para mi salud




















Las personas con trastornos de la personalidad también se enamoran, se casan y tienen hijos o amantes", dice Walter Riso, psicólogo clínico experto en relaciones amorosas. Nadie lleva un cartel en la frente indicándolo y quien se enreda con ellos se arriesga, sin saberlo, a las consecuencias. Existen muchas personas con rasgos de personalidad marcados sin llegar al extremo de la patología y que suelen dispararse en situaciones críticas o estresantes. "Una personalidad paranoide es desconfiada y cree que todo el mundo le va a hacer daño. Cuando una posible pareja le pregunta en qué trabaja o cuánto gana se le dispara el guión de desconfianza y desaparece", añade Riso.
El calvario amoroso de Lola (prefiere no identificarse), ahora con 47 años, comenzó en plena adolescencia. A los 19 años, con la carrera de Medicina en mente y un buen dominio del francés, la emplearon en una entidad financiera barcelonesa. Un directivo, amigo de sus padres, también hizo de puente. A su novio se le atragantaron tantos éxitos y, celoso, la martirizó hasta que la abandonó. "Fue un respiro", dice Lola. Aún no sabe que en esa oficina iba a protagonizar su propio culebrón venezolano. Al cabo de un tiempo, ese directivo (pongamos Pedro) "me propuso convertirme en su amante". Lola se lo piensa mucho, hasta que un mal día, acepta.
"Era un conquistador y un posesivo, le gustaba coleccionar antigüedades para tenerlas sólo él", cuenta Lola. Aún ignora qué le enamoró. Parecía siempre atento, "pero en el fondo siempre quería ganar en todo y pasaba por encima de los demás para conseguirlo". O daba una imagen de rectitud: "Un día arrambló con un objeto de una ermita", dice Lola. Años más tarde, Pedro se separó de su mujer y Lola pasó a ser la oficial. Su relación empeoró. "Me sentía secuestrada, me hacía el vacío y hasta en las decisiones domésticas pasé a un segundo plano, porque sólo tenía en cuenta las opiniones de una amiga suya que nos invadió la casa. Él también ejercía el poder en la empresa para rodearse de una cohorte de mujeres. Mi autoestima cayó, no sabía cuál era mi papel en la relación y, cuando me quejé de su comportamiento, me trató de loca, me deprimí y empecé a tomar pastillas". Al final, Lola estalló y decidió acabar con la relación. Pero él la reemplazó rápidamente liándose con otra empleada. Para evitar más dolor, Lola decidió pagar un alto precio: perder su seguridad económica y estatus conseguido en la empresa tras 20 años. "Estaba en juego mi salud".
Los psicólogos consideran que cada vez es más frecuente encontrarse dentro de este tipo de relaciones problemáticas, que en algunos casos pueden llegar a ser muy peligrosas. ¿Por qué nos equivocamos tanto al escoger pareja? ¿Por qué nos resignamos a relaciones dolorosas? ¿Por qué nos enganchamos a estas relaciones y no sabemos salir de ellas? ¿Podemos reconocerlas antes de involucrarnos? "El estilo afectivo es una manera de amar específica que depende de cómo te ves a ti mismo y a los otros. En un gran porcentaje, el estilo afectivo se aprende; pero cuando el estilo se asienta durante muchos años se autoalimenta y perpetúa", dice Walter Riso.
Para la psicóloga y psicoterapeuta Montserrat Fornós, las relaciones tóxicas se crean desde unas condiciones vinculares de mutua dependencia y circularidad, llenas de alianzas inconscientes, donde hay un estado mental y emocional de expectativa de un individuo sobre el otro y viceversa y que llega a convertirse en indispensable al mismo tiempo que insoportable.
Algunas personas parecen enredarse continuamente en relaciones difíciles. Lo sabe Mei, de 50 años. El primer novio, a los 15 años, era muy agresivo. "Estuve asfixiada hasta que lo dejé, a los 19, cuando entré al mundo laboral", cuenta. A los seis meses de relación, el padre de su hija la empezó a pegar; ella consiguió dejar la droga; él no. "Era encantador, pero no en casa. Creo que me atrajo su capacidad de maltrato, porque mis padres se maltrataban verbalmente", dice Mei. Lo echó. La siguiente pareja fue muy tranquila y gratificante: "Vi que yo era la que estaba bien y se me fue el sentimiento de culpa". Dice que la terapia le ayudó a ser consciente de su situación y ahora va "con la antena puesta", añade. "Ayudar al sujeto a descubrir cuáles son estas alianzas es el paso primordial en psicoterapia para comenzar a abrir estos circuitos tóxicos y evitar su retroalimentación", sostiene Montserrat Fornós. Entre los hombres también se encuentran damnificados amorosos. Luis, un autor en la cuarentena, salió por pies de "un intento" de relación que ahora considera extraña. "Creo que ella era una mujer histriónica que también vivía una eterna adolescencia. Era para volverte loco: aunque había echado a su ex porque decía que la maltrataba, no paraba de llorar por él; luego decía que estaba enamorada de otro hombre que todavía no le hacía caso, según ella; y a mí me dijo que sí y luego dudaba. Yo me apartaba, ella montaba un teatro para que volviera". El vaso se colmó cuando al chico del cual estuvo enamorada le buscó piso enfrente de su puerta, "sin tener en cuenta mis sentimientos".
"Si estar con alguien implica la destrucción del yo, entonces mejor estar solo", dice Walter Riso, que publicará próximamente el libro Amores altamente peligrosos (Planeta / Zenith), en el que recoge 10 estilos afectivos de cuyos propietarios es mejor no enamorarse porque pueden ser altamente lesivos y peligrosos para el bienestar emocional. Una relación con un trastorno límite de personalidad tiene el peor de los pronósticos. Estas personas no saben quiénes son, ni lo que quieren, "tienen una sensación de vacío infinito y se pueden presentar de múltiples formas", señala Walter Riso. Los limítrofes son personas caóticas, que lo mismo te aman como al minuto siguiente te odian. Encima, pueden ser atractivas y tienen una energía que puede convertirlos en un imán para incautos.
Alguien con rasgos paranoides, en cambio, desconfía de todo, incluso de su pareja; el histriónico quiere ser el centro y no concibe, por ejemplo, que el otro se lo pueda pasar bien sin él; el antisocial es violento; el pasivo-agresivo necesita al mismo tiempo una pareja autoritaria y sentirse libre de control, mientras que el narcisista-egocéntrico, que puede ser un triunfador en el mundo de la empresa, suele decir a su pareja: "¡Qué suerte tienes de estar conmigo!" y se muestra con ella indiferente y arrogante.
Según la psiquiatra Iris Luna, aumentan los indicadores del narcisismo porque en la cultura posmoderna la lucha por el poder, por el prestigio, la posición como valores sociales, la competitividad, hace que ciertas personas vayan adquiriendo la necesidad de grandiosidad, de buscar siempre ser el mejor. "Una multinacional no buscará un directivo obsesivo, lento en sus decisiones, y sí a un narcisista, que pasa por encima de todo el mundo", dice Luna.
En opinión de la antropóloga y escritora Déborah Puig-Pey, ha aumentado el desajuste entre el ideal de pareja y la realidad. "La educación sentimental se basa en un modelo romántico, contradictorio con otros modos de pensar la vida social. La relación de pareja es también una relación social, se sigue esperando de ella reciprocidad, sentido, duración, gratuidad. Sin embargo, estas características, que no se esperan del mundo del trabajo o de la política, en la pareja quedan aisladas fuera de contexto, y parecen heredar los mecanismos contrarios: se desarrollan como relaciones de dominio en privado". Estos enlaces tóxicos se producen "porque son un espejo de todo lo que hemos aprendido de nosotros mismos a través de nuestras relaciones humanas", añade Puig-Pey.
A pesar de los cambios sociales que se han producido en los últimos años, entre ellos los matrimonios entre personas del mismo sexo o la tendencia hacia una sociedad erotizada, "continúa existiendo un ideal de pareja estable y la exigencia de fidelidad sexual ligada a la fidelidad amorosa sigue siendo igual de fuerte", dice Gerardo Meil, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid.
Uno de los problemas en el mundo del amor, sigue la antropóloga, es que se ha caricaturizado el ideal electivo o el derecho a elegir libremente la pareja, incrementándose las razones de mercado: "La relación es más tóxica si la pareja se ha formado por una cuestión de prestigio (el dinero, el estatus, el físico) porque es una relación sometida a elementos altamente variables, consumibles e incontrolables".
Elena Crespi, psicóloga del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja, cree que "vivimos en una sociedad en la que el hecho de tener celos significa que tu pareja te quiere, cuando es todo lo contrario, que hay inseguridad". Los medios de comunicación muestran relaciones de pareja perfectas, que no existen en la vida real. Cuando una persona tiene más o menos claro qué espera de una relación de pareja y sabe lo que puede ofrecer es más fácil encontrar la persona adecuada, concluye.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/amor/malo/salud/elpepisoc/20080413elpepisoc_1/Tes

jueves, 1 de noviembre de 2007

Decir NO


Decir NO.







De todos es conocida la dificultad que le supone a muchas personas decir "no" a peticiones y situaciones que no les convienen. Aceptar cosas que no nos corresponden, consentir por ser aceptados, no es una saludable política personal. Muy al contrario: decir si a lo que no nos interesa, lejos de ganarnos el respeto de los demás, hace que lo perdamos. Cuando las personas no encuentran el valor para poder negarse a determinadas demandas, priorizan el deseo del otro sobre el propio, y acaban perdiendo una parte de sí en las concesiones. Es muy importante saber dónde queremos poner el propio límite. 
Tiempo atrás, ví un articulo en prensa, de Manuel Vicent, sobre el diablo del no. Y me gustó. Lo transcribo a continuación:

El demonio ha adoptado diversas formas a lo largo de la historia. No siempre ha tenido una aceptación maligna. En la mitología griega, el demonio era un genio interior que se limitaba a señalar lo que no había que hacer. Era el espíritu del no. Saber negarse, aprender a decir no sin que te rompas por dentro es el grado más alto de la personalidad. A muchos les supone una hazaña muy difícil de conseguir. Necesitan ayuda de un psicoanalista, que es una encarnación moderna de aquel demonio griego. Sin duda, Sócrates hoy impartiría su filosofía al borde de un diván. Tal vez, toda su labor consistiría en enseñar a decir no.

Luego, en la cultura babilónica, recogida en el Génesis, al demonio se le llamó Luzbel, Belcebú o Lucifer, que hoy han pasado a ser nombres de discotecas. No existe título nobiliario más antiguo que el de Príncipe de las Tinieblas. Puede que, un día, este príncipe portador de la luz se rebelara contra Dios y, a la hora de establecer su negación, midiera mal las fuerzas. Perdió la batalla y fue condenado. Luzbel, Belcebú o Lucifer se convirtió en un simple aerolito desprendido de aquel astro rey. Ahora sigue atravesando en su caída todo el universo a oscuras, y este demonio sólo se enciende cuando penetra en la atmósfera de la Tierra. Como una estrella fugaz, se precipita de noche sobre el asfalto de la ciudad, donde se dedica a deslumbrar, a comprar almas a cambio de un momento de luz.

El demonio más moderno es la lente que crea imágenes. Para tentarte, la cámara se acerca suavemente y te promete un instante de esplendor. Le ofreces el rostro, y la lente escruta primero la calidad de tu piel, y luego, ese ojo malvado se agarra a todas las erosiones que el tiempo le ha infligido y, por una de ellas, tal vez por un poro, tal vez por un grano, se introduce en el interior del cuerpo buscando el espíritu. Siempre lo encuentra. Sentados en el hígado, el demonio y el espíritu realizan la transacción. El demonio se lleva el alma a bajo precio y, a cambio, sólo deja un espectro que luego aparecerá en la pantalla.
El antiguo demonio de los griegos enseñaba el don supremo de la negación. El moderno Lucifer es el que te fuerza a decir sí. Es el camino más corto hacia la destrucción. Haga usted la prueba. Si dice a todo que no, se sentirá liberado porque su espíritu no está poseído. Si dice a todo sí, aunque su espectro se reproduzca a menudo en imágenes, lo más seguro es que se sienta condenado.

martes, 30 de octubre de 2007

En algún momento hay que empezar


Caminemos, por espacios tranquilos, transitados tal vez, abrigados por nuestros deseos y lo que ya hemos aprendido.

QUIZAS ALGUN DIA
Quizás algún día,
alguien escriba, con las lágrimas del corazón,
una canción llena de ternura.

Quizás algún día,
alguien permute,
tantas palabras ahogadas,
por un grito do libertad.

Quizás algún día,
en la noche,
tejamos la luz del mañana,
y al amanecer,
abramos la vida,
como una granada azul.

Quizás algún día,
desplegaremos las alas,
y crecerá la flor desde la herida,
roja húmeda, hendida de amor,
bálsamo de conciencia y odio.

Quizás algún día,
la hiedra del dolor se convierta en la flor del sueño,
las llagas se cierren y la boca las bese sin la amargura de hoy.

Quizás algún día,
alguien escriba sin miedo la historia,
y tu palabra y la mía se crucen, entrelazadas, fuera de este callejón.


MAYBE ANY DAY

Maybe any day, somebody writes, with the tears of the heart, a song full of fondness.Maybe any day, somebody exchanges, so much drowned words, for a scream of freedom.Maybe any day, in the night, we filed the light of the tomorrow, and to the dawn, open the life, like a blue grenade.Maybe any day, we will deploy the wings, ant the flower will grow from the wound,red, humid cracked of love, balm of conscience and hate.Maybe any day, the ivy of the pain will be the flower of the dream,the wounds close and the mouth kisses them without the bitterness of today.
Maybe any day, somebody writes the history without fear, and your word and mine crosses,crisscross, outside of this alley.


Montse Fornós 2000
Poema publicado en la Revista Texturas nº10 pp 171